Angel nos mostró con orgullo sus vacas, el potrero y el bosque bien conservado de su finca.
Ya en San Carlos, hicimos la visita obligada y deseada al Rey del Raspado... dos cubitos de hielo cubiertos de sirope de piña y tamarindo, ¡mmmm!
Los gemelos.
Leonel, ese chicarrón musculoso con el que Arantxa, Raúl y Miguel montaron en canoa por el caño de la Juana, hicieron un intento de pesca y admiraron una vez más las bellezas de Río San Juan.
1 comentario:
¡Aaalaaaaa, qué mooofleeeteees!, me pido a la pequeñaja,¡qué graciosa!, y los gemelos qué pinta de buenos ¿eh?.
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